Lo que me encantabas vos
Hay personas que llegan para cambiarte la vida.
Y hay otras que llegan para enseñarte que no siempre alcanza con querer.
Vos fuiste las dos.
Yo aparecí cuando ya había decidido abrirte la puerta. Vos apareciste cuando todavía estabas intentando cerrar otra.
Nunca competí con nadie, aunque muchas veces sentí que estaba peleando contra un fantasma. Contra alguien que ya no estaba, pero que seguía viviendo en tus recuerdos. Y es imposible ganarle a un recuerdo cuando la otra persona todavía no está lista para despedirse.
Yo no tenía miedo.
Te escribía primero. Te buscaba. Te escuchaba hablar de cualquier pavada como si fuera la conversación más importante del mundo. Me imaginaba planes, viajes, domingos compartidos y hasta esas discusiones tontas que tienen las parejas que saben que después siempre vuelven a abrazarse.
Vos, en cambio, vivías entre el "capaz" y el "no sé".
No porque fueras mala.
Porque estabas rota.
Y nadie puede construir una historia nueva mientras sigue juntando los pedazos de la anterior.
Con el tiempo entendí que no me faltó demostrarte nada.
Simplemente llegué cuando tu corazón todavía tenía la puerta entreabierta para alguien que ya se había ido.
Qué raro es el amor.
A veces pone enfrente a dos personas que podrían haberse hecho muy bien, pero les da relojes distintos.
El mío decía "es ahora".
El tuyo seguía detenido en un ayer.
Y aunque nunca fuimos, hubo momentos en los que sentí que podríamos haber sido todo.
Todavía me acuerdo de cómo te miraba, esperando que algún día dejaras de mirar hacia atrás.
Pero nadie puede caminar de la mano con alguien que sigue caminando hacia sus recuerdos.
Hoy ya no te espero.
No porque haya dejado de sentir.
Sino porque entendí que hay amores que no fracasan por falta de cariño.
Fracasan porque llegan antes de tiempo.
Y si alguna vez la vida nos hubiera cruzado cuando los dos estábamos libres de verdad...
No sé cuánto habríamos durado.
Pero estoy seguro de una cosa.
Qué manera de encantarme vos.
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